La iglesia ante la cultura

La relación entre el cristianismo y la cultura ha sido parte de la identidad e historia de ambos desde los primeros siglos de la era cristiana. Sin embargo, la elaboración teológica sobre este tema es reciente. Desde mediados del siglo XX hasta el presente varios son los acercamientos que se han hecho al tema, pero sobresale hoy el acercamiento desde la nueva cultura postmoderna. En este artículo se explora una relación dinámica entre fe cristiana y cultura y, más concretamente, entre misión cristiana y cultura.

Trasfondo de la reflexión teológica sobre el tema de ser contracultura

Entender la naturaleza de la iglesia como una contracultura es uno de los aportes de la teología evangélica contemporánea. No es que la iglesia recién haya llegado a ser contracultura, sino que es reciente su entendimiento de esta faceta de su identidad, pues la elaboración teológica alrededor del tema de contracultura es producto de la teología del siglo XX.

Uno de los autores que primero exploró esta temática fue Richard Niebuhr en su libro Christ and Culture. Él desarrolló un acercamiento histórico a la relación entre la iglesia, el evangelio y la cultura a lo largo de los siglos, especificando en cada época alguna relación sobresaliente. Así llegó a identificar cinco relaciones entre Cristo y la cultura: 1) Cristo en contra de la cultura, 2) Cristo en la cultura, 3) Cristo por encima de la cultura, 4) Cristo y la cultura en paradoja y 5) Cristo transformador de la cultura. Este paradigma ha servido para desarrollar en el presente, particularmente en la cultura norteamericana, la reflexión eclesiológica y misionológica de la iglesia contemporánea en relación con la cultura actual. Aunque las ideas de Niebuhr siguen siendo estudiadas y usadas en la actualidad, hay que reconocer que él escribió hace más de sesenta años, lo cual significa que hoy la cultura norteamericana no solamente ha cambiado, sino que ha cambiado dramáticamente.

Otro autor que trató el tema de la relación entre la iglesia y la cultura fue John R. W. Stott. Él desarrolló sus ideas alrededor del Sermón del Monte, que llamó, precisamente, “contracultura cristiana”.[1] Según él, Jesús enseñó los valores del reino de Dios en una forma tal que al que quiere ser auténtico discípulo de Jesús no le queda otra opción que ser contracultura. A partir de la confrontación de Jesús con la cultura socio-religiosa de su época todos sus seguidores tienen que hacer lo mismo, basándose en los valores del reino que él proclamaba y reclamaba. Stott escribía pensando en la cultura europea de finales del siglo XX, que estaba cambiando radicalmente, distanciándose de Dios y de los valores del reino. Muchos fuimos formados por las ideas de este notable personaje.

La tradición anabautista también ha hecho aportes significativos al tema de ser contracultura, no solamente a través de la letra escrita, sino también con una práctica histórica que ha servido de modelo. A continuación se mencionarán de paso dos de sus libros. El reino al revés, de Donald Kraybill, un estudio del reino de Dios de acuerdo a los evangelios sinópticos, habla de ser contracultura de una manera radical y desafiante frente a la cultura norteamericana de las últimas décadas del siglo XX, destacando cómo la iglesia debe contrarrestar sus tendencias consumistas y bélicas. El segundo libro, de un autor más conocido en nuestros círculos, Juan Driver, explora el Sermón del Monte con un enfoque contracultural.[2] No hay que olvidar la característica pacifista de la tradición anabautista, la cual se nota en estos escritos.

«Entender la naturaleza de la iglesia como una contracultura es uno de los aportes de la teología evangélica contemporánea. No es que la iglesia recién haya llegado a ser contracultura, sino que es reciente su entendimiento de esta faceta de su identidad»

Otros autores han hecho aportes al tema de la contracultura cristiana desde la perspectiva eclesiológica latinoamericana. Unos estudian las enseñanzas de Jesús, particularmente el Sermón del Monte, mientras otros hacen un estudio más amplio de enseñanzas del Nuevo Testamento y de la teología en general. No se busca aquí hacer una reseña de lo que se ha dicho sobre este tema en el pasado reciente, pero sí es obligado mencionar algo de ese trabajo.

Un acercamiento postmoderno a la relación entre iglesia y cultura

Habiendo reconocido algo de lo que se ha escrito en el pasado reciente sobre el tema de la contracultura cristiana, se trabajará a continuación un acercamiento más directamente relacionado con la época actual. Se usará como paradigma las ideas de Andy Crouch, norteamericano, plasmadas en su libro creativo y desafiante, Culture Making. Él presenta la relación de la iglesia con la cultura desde cinco posturas, que él denomina 1) condenar la cultura, 2) criticar la cultura, 3) consumir cultura, 4) copiar cultura y 5) crear cultura. A continuación se desarrollarán las ideas principales del artículo en torno a estas cinco categorías, aunque no se referirá exactamente a cinco “posturas”, sino a cinco tipos de “acercamiento” de la iglesia a la cultura. Para cada acercamiento se presentarán ejemplos bíblicos con la idea de ofrecer una visión contracultural, sí, pero también una visión que va más allá de lo contracultural hacia la transformación cultural y la creación de nueva cultura.[3]


* El contenido de este artículo fue presentado en el coloquio del 02-10-19: «Cristo y la cultura contemporánea». Las publicaciones serán reproducción textual de David Suazo J., «Ser contracultura: Imperativo para todos los cristianos”, Kairós 54 (2014): 95-108. La ortografía y el estilo no se han modificado, pero se han omitido algunas notas al pie por cuestiones prácticas. Sin embargo, quien desee la información bibliográfica completa puede consultar el artículo original.

[1] John R. W. Stott, Contracultura cristiana: El mensaje del Sermón del Monte, trad. Carmen Pérez de Camargo (Buenos Aires: Certeza, 1984). Tuve el privilegio de escuchar personalmente al Dr. Stott compartiendo este tema, y conservo en mi poder la publicación original en que lo presentó en junio de 1977 en la Ciudad de Guatemala bajo los auspicios del Grupo Evangélico Universitario (GEU).

[2] Juan Driver, Siguiendo a Jesús: Comentario sobre el sermón del monte, Mateo 5-7, 2a. ed. (Bogotá/Guatemala: CLARA/SEMILLA, 1998); cp. también ídem, Contra corriente: Ensayo sobre eclesiología radical (Guatemala: SEMILLA, s.f.); e ídem, Imágenes de una iglesia en misión: Hacia una eclesiología transformadora (Guatemala: SEMILLA, 1998).

[3] Los términos “transformación cultural” y “creación de cultura” se usan intercambiablemente en este artículo. Se podría ver una relación secuencial, siendo la transformación un paso anterior a la creación, pero no es esa la idea aquí. Lo uno es una manera de decir lo otro.


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