La existencia de Dios

reflexiones en torno al debate eterno

¿Cómo es posible la existencia de un ser supremo que tenga algo que ver con la creación del universo? ¿Puede existir un ser omnipresente? ¿Por qué las personas creen que eventos aleatorios son milagros? Estas fueron algunas de las preguntas que escuché cuando dos amigos (uno ateo y otro practicante del islam) conversaron sobre la existencia de Dios. Mi amigo musulmán trataba de utilizar argumentos científicos para explicar dicha cuestión, mientras que el otro refutaba o presentaba sus respuestas a las interrogantes arriba mencionadas. Yo, por otra parte, intenté alejarme de la discusión, y solo me limité a explicarles qué era el cristianismo para mí y la relación que he experimentado con Dios. A pesar de todos los argumentos planteados, no llegamos a nada. Al fin y al cabo, es un debate eterno. Sin embargo, yo pasé el resto de la semana reflexionando sobre nuestra plática y haciéndome la siguiente pregunta: ¿se puede explicar la existencia de Dios a alguien que necesita pruebas de ello?

¿Dios es incompatible con la ciencia moderna?

El hombre siempre ha tratado de comprender la realidad que lo rodea. Por ejemplo, en la antigüedad los fenómenos naturales se atribuían a alguna figura divina y las explicaciones de los orígenes del mundo o del hombre se transmitían a través de relatos míticos. Estas exposiciones satisfacían a la población en general, pero siempre habían pensadores que buscaban respuestas más complejas de su realidad. Hoy en día, podemos decir, la ciencia moderna es el desarrollo y sistematización de este esfuerzo humano por comprender el mundo o las cosas.

Según el Diccionario de la lengua española (DRAE), «ciencia» es el «[c]onjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente». En otras palabras, según esta definición, los métodos que ocupa la ciencia no pueden comprobar experimentalmente lo que está fuera del espacio y el tiempo, es decir, no comprende aspectos metafísicos. Es de este punto donde se ha concluido que Dios es incompatible con la ciencia.

Sin embargo, el comprender o explicar la realidad no excluye necesariamente a Dios. Una cosmovisión teísta considera a este como el Creador y no como parte de la creación. Esto es: la creación es lo que podemos percibir con nuestros sentidos, se puede comprobar experimentalmente; el Creador, por otra parte, es la fuente y origen de la creación, el cual no se puede considerar un objeto que se pueda comprobar experimentalmente.

Una cosmovisión teísta considera a este como el Creador y no como parte de la creación.

Incertidumbres y probabilidades

A pesar de que no exista un método científico que proporcione la certeza de la existencia de Dios, sí existe la probabilidad de que él opere dentro de las leyes de la naturaleza. La ciencia es considerada exacta, sin embargo, esta tiene que trabajar con un grado de incertidumbre. El científico puede manejar teorías y leyes que no comprenda cabalmente, pero, en ciertas ocasiones, debe creerlas como verdad para poder concluir experimentos científicos más complejos y así optimizar recursos. De la misma manera, nosotros, como seres humanos, podemos creer en la probabilidad de la existencia de Dios sin necesariamente ser irracionales o «anticientíficos».

Analogías entre la ciencia y la teología

Bryan Enderle, doctor en Ingeniería Química y máster en Teología, en una de sus charlas utiliza conceptos o realidades del campo científico para demostrar las similitudes entre la ciencia y la teología.[1] Por ejemplo, él menciona que la velocidad de la luz, en el campo de la ciencia, no es afectada significativamente por el tiempo, y que esto puede servir de analogía para considerar la omnipresencia de Dios. Así como en la ciencia moderna se considera que las partículas pueden interactuar entre ellas a la distancia, sin importar los kilómetros, así también podemos considerar la omnipresencia de Dios. Si tomamos este tipo de explicación, argumenta B. Enderle, no parece tan improbable la existencia de un ser omnipresente.

Hablando teológicamente…

Hace tiempo yo trataba de hallar una explicación sobre la existencia de Dios que no tuviera réplica. Sin embargo, meditando en la palabra de Dios, recordé lo que Jesús le dijo a sus discípulos en cierta ocasión: «Cuando los hagan comparecer ante las sinagogas, los gobernantes y las autoridades, no se preocupen de cómo van a defenderse o de qué van a decir, porque en ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deben responder» (Lc 12:11-12 NVI). Fue en ese momento que comprendí que nosotros, guiados por el Espíritu, hablaremos a quien necesite creer. No debemos olvidar que somos mensajeros de las buenas nuevas y estamos llamados a testificar sobre lo que hemos visto y oído. Aun así, es nuestro deber y responsabilidad educarnos teológicamente como seguidores de Cristo. Tenemos que ser conscientes que Dios utilizará nuestro conocimiento adquirido para la edificación de su iglesia.

 


[1] Bryan Enderle, “Science vs God”, TEDx Talks, 22 de junio de 2013, https://www.youtube.com/watch?v=sn 7YQOzNuSc&feature=youtu.be

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