Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

Política y pandemia ¿Un nuevo orden mundial?

    La actual crisis de la pandemia del COVID-19 ha dado lugar a una cantidad considerable de teorías de conspiración. Un tema recurrente en estas teorías es el «nuevo orden mundial». Esta expresión la utilizan personas de muy diversa persuasión política o religiosa. Muchos políticos alrededor del mundo han aprovechado la pandemia para aumentar su poder, o para mejorar su imagen o para desacreditar a los enemigos políticos internos o externos. Son muchos los que culpan a China de esta crisis, no simplemente por el mal manejo de la información sobre la gravedad de la epidemia, sino más sobre el supuesto plan secreto de China de dominar el mundo. Lo mismo se ha dicho de otras naciones o personajes como Donald Trump, Vladímir Putin, Bill Gates.

    En los círculos evangélicos algunos ya relacionan a estos personajes con el anticristo y con las profecías bíblicas tocante al escenario político de los últimos tiempos. ¿Se está consolidando el mundo para un nuevo orden mundial? ¿Sería este nuevo orden mundial el final de los tiempos? ¿Es el escenario político actual la clave para ese nuevo orden mundial? ¿Ha habido «nuevos órdenes mundiales» antes? ¿Qué nos enseñan la historia y la Biblia? ¿Cómo debemos acercarnos a la realidad actual?

    Un poco de historia

    Esta vez nos remontaremos al Antiguo Testamento para comenzar este panorama histórico. En el libro de Daniel se perfila el desarrollo histórico de los imperios mundiales desde Babilonia hasta el Imperio romano. Cada imperio fue un «nuevo orden mundial» en su momento. El orden mundial en tiempos de Jesús, de los apóstoles y de la iglesia en los primeros siglos de la era cristiana era, precisamente, el Imperio romano. Tras la caída de este imperio en el siglo V no hubo un «nuevo orden mundial». Quizá llamaríamos al tiempo posterior a la caída del Imperio romano un nuevo «desorden mundial», porque no hubo un ente hegemónico que gobernara el mundo.

    En la Edad Media hubo varios intentos de un «nuevo orden mundial», y por fin se estableció uno que se llamó Sacro Imperio Romano. Este se trató de la combinación de poder político, representado por los reyes y los emperadores, y poder religioso, representado por el papa. Ese orden mundial prevaleció por varios siglos. En las postrimerías de la Edad Media, y como consecuencia directa, entre otros factores, de la peste negra, ese orden mundial prácticamente desapareció y dio lugar a un período de inestabilidad, hasta el surgimiento de las potencias coloniales a partir del siglo XVI con España dominando el mundo primero y luego Francia e Inglaterra. Así llegamos al siglo XX con la Primera Guerra Mundial rompiendo ese orden y trayendo inestabilidad. El movimiento nazi en Alemania pretendía ser otro «nuevo orden mundial», lo cual desató la Segunda Guerra Mundial. Al terminar esa guerra se estableció un «nuevo orden mundial» con la Organización de las Naciones Unidas y el conjunto de naciones más o menos organizadas alrededor de esa organización, pero con algunas naciones ejerciendo hegemonía. Ese es el mundo en el cual estamos viviendo hasta ahora con algunas variaciones importantes como la caída del muro de Berlín en 1989. ¿Esta pandemia está abriendo las puertas a un «nuevo orden mundial»? Hay quienes piensan que sí. Muchos intérpretes bíblicos han postulado el fin de los tiempos con cada nuevo orden mundial que aparece, así como ha sucedido con las guerras, los desastres naturales y las pestes. Hoy parecen converger las ideas del fin de mundo por causa de una peste con la idea de un nuevo orden mundial. Se dice que esta vez sí es el último nuevo orden mundial. Es posible que surja un  nuevo orden mundial después de esta pandemia. Las condiciones políticas actuales pueden llevar a eso, pero no necesariamente eso significa el fin del mundo. Los nuevos órdenes mundiales son cosa normal en la historia de la humanidad.

    Sé parte de la misión de icrux

    Un poco de Biblia

    Ya mencionamos en la sección histórica algo de lo que la Biblia dice sobre los imperios mundiales, pero aquí nos enfocaremos más en las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre cuestiones políticas y su aplicación al mundo de ese entonces y de ahora. Las enseñanzas de Jesús sobre asuntos políticos son abundantes, aunque no siempre están relacionadas con lo escatológico. Por ejemplo, en Lc 22:24-27 Jesús enseña sobre la lucha de poder entre sus discípulos y la realidad del mundo político de su época y de todas las épocas. Los reyes y gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y ejercen poder y autoridad de manera arbitraria y luego se presentan como los benefactores. Parece que Jesús está describiendo la realidad de hoy. Jesús sigue hablando después del Reino de Dios y de la participación de los discípulos en ese reino. Entre los discípulos de Jesús está prohibida la lucha de poder, pero eso parece ser parte de la realidad de los discípulos también. Hay un nuevo orden mundial en el que eso no pasará. Ese nuevo orden mundial se llama Reino de Dios.

    ¿Hay un nuevo orden mundial que es malo? En realidad todos los nuevos órdenes mundiales han sido malos y buenos, como todo lo humano, con luces y sombras. Sin embargo, la enseñanza bíblica sobre un nuevo orden mundial humano en tiempos escatológicos se presenta como malo pero temporal. Al fin y al cabo, el nuevo orden no será mundial, sino universal y de origen divino. Eso es lo que Jesús le quiso decir a Pilato cuando le dice «mi reino no es de este mundo», es decir, no es de origen humano (Jn 18:36). Prácticamente todos los órdenes mundiales a través de la historia han usurpado el nombre de Dios y muchas veces se han opuesto a él. Eso es lo que quiere decir anticristo (en lugar y en contra de). Lo que no es tan correcto, aunque se entiende por qué se hace, es tratar de identificar a un hombre específico en la historia humana con ese anticristo que liderará un nuevo orden mundial. La historia está llena de anticristos, incluso la historia reciente. Cualquier nuevo orden mundial que surja será derrotado por el Señor. ¡Eso es lo que enseña al fin y al cabo el libro de Apocalipsis!

    El nuevo/antiguo orden mundial humano espera juicio y destrucción, una purga como la del diluvio (2 P 3:6, 7, 10-12), pero nosotros esperamos cielos nuevos y tierra nueva donde mora la justicia (2 P 3:13 cf. Is 65:17-25). ¿Qué es lo que nos motiva a anunciar un nuevo orden mundial con tantas teorías de conspiración que circulan ahora? ¿Infundir miedo a la gente? ¿Anunciar que ya comenzó la tribulación? ¿Apresurar la venida del Señor? El verdadero nuevo orden mundial, cósmico y universal se llama Reino de Dios, y ya está entre nosotros (Mt 12:28; Mr 1:15). Es más, nosotros los creyentes seguidores de Jesús somos sus representantes, sus embajadores. Somos los hijos del Reino (Mt 13:38). ¿Cómo debería verse ese reino hoy entre nosotros?

    Un poco de actualidad 

    La pandemia y la política están muy relacionadas, así como la pandemia y la economía y la pandemia con tantas otras cosas de nuestra realidad actual. Es muy probable que la configuración socio-política del mundo después de la pandemia sea diferente. Algunos factores y elementos se ven venir, como la pérdida de protagonismo de Estados Unidos a nivel de organizaciones mundiales o la falta de cooperación internacional seria en medio de la crisis. Los nacionalismos están creciendo y se vislumbra una lucha de poder entre naciones (Estados Unidos y China, por ejemplo) que puede degenerar en otra guerra fría. No sabemos con certeza qué va a pasar, pero seguramente habrá cambios.

    Nosotros, como naciones pequeñas y sin poder internacional, seremos llevados por aquí o por allá, como ha sucedido antes. Los ciudadanos seguiremos nuestra vida cotidiana bajo la sombra de algún gobierno o sistema, pero los creyentes seguidores de Jesús sabemos cómo terminará todo. Sabemos que hay un Dios soberano que tiene el control de todo y que ha demostrado que ningún gobierno humano que usurpe su nombre y se oponga a él prevalecerá. Mientras tanto, estamos llamados a ser fieles, aunque eso tenga un costo; estamos llamados a ser santos, a ser solidarios, a estar activos en aquello que es la misión de Dios y a esperar con esperanza viva y activa la venida del Señor y los cielos nuevos y la tierra nueva donde mora la justicia. Recordemos que para el creyente el futuro siempre es mejor.

    Compartir

    Share on facebook
    Facebook
    Share on twitter
    Twitter
    Share on email
    Email
    Share on whatsapp
    WhatsApp

    Suscríbete

    Archivo

    Publicaciones mensuales

    Lo más popular

    Fe & Actualidad

    0 comentarios

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Para estar al día

    Publicaciones recientes

    Podcast