El Dios que quiso ser bebé

El Dios que quiso ser bebé

¡El Dios eterno e infinito, en la persona divina del Verbo, quiso nacer como un bebé! ¡Se convirtió en un paquetito de vida y amor envuelto en pañales y acostado en un pesebre! Fue Dios que dormía en ese pesebre, pero no fue Dios Padre ni fue el Espíritu Santo, sino que fue el Verbo que desde la eternidad quiso nacer entre nosotros. Eso es lo que celebramos cada año en la Navidad.

Nos ha nacido un Salvador

Nos ha nacido un Salvador

Es mi deseo que en estos días previos a la celebración de Navidad podamos reflexionar en las implicaciones de la encarnación para nuestro común peregrinar espiritual. Contemplemos con serenidad las palabras del profeta Isaías quien nos abre un panorama inmenso de esperanza y de gracia en un mundo de tanta desgracia

La importancia de las ideas

Se necesitan personas comprometidas con el mensaje de Jesús, dispuestas a compartir su fe día a día. Se necesitan personas dispuestas a divulgar el mensaje de la justicia y verdad de Dios en la academia, en las universidades, en el cine, en la radio o en la música. Se necesita que los cristianos muestren que su ética es el mejor «sentido común» que se puede tener.