Nuestra identidad

Somos un instituto de reflexión e investigación que forma, educa y responde, por medio del Evangelio de Jesucristo, a los dilemas morales que nos plantea el escenario contemporáneo manifestados en: «la destrucción de la familia nuclear», «la decadencia de la ética» y «la superficialidad de la mente cristiana».

¿A quiénes queremos llegar?

Pretendemos alcanzar a los miembros de la sociedad, en particular estudiantes universitarios, profesionales jóvenes y cristianos que se encuentran enfrentando la disyuntiva de la realidad circundante que está cambiando en formas y prácticas que se alejan de sus tradiciones

Nuestra misión

Desarrollar una plataforma de carácter apologético, ético e investigativo, que tenga como propósito defender y promover principios cristianos en una sociedad moralmente arbitraria y en constante decadencia cultural. Desde Guatemala llevamos la visión al mundo hispanohablante.

Fundamento teológico

El propósito de Dios al crear la vida humana fue funcional: la hizo para que señoreara o tuviera dominio de la creación (Génesis 1:26, 28). El gobierno de Dios se realiza por medio de su representante el ser humano creado a imagen y semejanza del Creador.

La mayordomía de la creación de Dios implica trabajar por la construcción de relaciones más justas y humanas y por la buena administración y conservación del mundo creado. La promesa de que un día la justicia y la paz se besarán debe motivarnos a promover en nuestros días este reencuentro con la vida y la justicia como parte integral del evangelio que proclamamos. Israel Ortiz, «Los evangélicos y la política: Una revisión del camino» (2004).

Walter Brueggemann describe la imaginación profética como una fuerza capaz de reconciliar las tradiciones religiosas con las realidades de nuestra sociedad contemporánea. Una comprensión nítida de la imaginación profética que conjugue su rica referencia veterotestamentaria con el misterio profético de Jesús podrá dar lugar al desarrollo de una “conciencia alternativa” para nuestro tiempo. (Walter Brueggemann, La imaginación profética (1986),para David Suazo:

El educador teológico, especialmente el que enseña el mensaje profético de la Biblia, se convierte en una especie de profeta contemporáneo, casi por obligación, debido a su compromiso con las Escrituras. Si la tarea negativa de denunciar las injusticias es incómoda y peligrosa, también lo es la tarea positiva de exhortar a buscar y practicar la justicia. La voz profética se torna una carga que hay que descargar para ser fieles a Dios, a la Palabra de Dios y al pueblo de Dios. David Suazo, La función profética de la educación teológica evangélica en América Latina (2012).

La Iglesia, como el Instituto CRUX, deben cumplir su función profética, convirtiéndose en la conciencia moral y espiritual de las naciones y de sus gobiernos. La iglesia debe interpelar con la Palabra de Dios su situación contemporánea. (Pedro Arana Quiroz, “La misión integral en el entramado de gracia, mundo e iglesia,” en La iglesia local como agente de transformación: una eclesiología para la misión integral (2003)).

Las características esenciales del Instituto Crux como agente de transformación es poner en práctica la misión de Jesucristo en su propio contexto, por medio de la transformación constante del creyente (Romanos 12:2) en la práctica de la vida cristiana y en el impacto transformador en su sociedad a partir del Evangelio en palabra y en acción.Instituto CRUX formará una comunidad que ejerce una influencia transformadora en su contexto cultural, socioeconómico, político y religioso.

Identidad teológica

Creemos en las doctrinas esenciales de la ortodoxia cristiana que históricamente han unido a la Iglesia:

Creemos en un solo Dios, existente eternamente en tres personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

Creemos en las Sagradas Escrituras, dadas por Dios, infalibles, y completamente dignas de toda confianza, las cuales son la máxima autoridad en todo lo que atañe a la fe, a la conducta y la moral del ser humano.

Creemos que es Dios manifestado en la carne, su nacimiento virginal, su vida humana sin pecado, sus milagros, su muerte vicaria y expiatoria, su resurrección corporal, su ascensión, su obra como mediador y su retorno personal en poder y en gloria.

Creemos en la Salvación del hombre por medio de la sangre derramada y resurrección del Señor Jesucristo, por fe aparte de las obras, y la regeneración por medio del Espíritu Santo.

Creemos en la Unidad de los santos por medio del Espíritu, de todos los verdaderos creyentes que son la Iglesia.

Creemos en la resurrección de los salvos como de los perdidos: los salvos para la resurrección a la vida y los perdidos para condenación.

Finalmente, el Instituto CRUX se adhiere al Pacto de Lausana y al Compromiso de Ciudad del Cabo declaraciones que sirven como guía teológica, bíblica y misiológica para el Instituto CRUX.